Número 04682 · Sorteo de Navidad 2026
Desde las montañas de León, nuestro búho puso rumbo al sur. Voló horas sobre la meseta hasta que el paisaje se cerró en un desfiladero de paredes de roca, y al salir de él la luz cambió de golpe. Había cruzado Despeñaperros, la puerta de Andalucía. Lo que vino después fue un mar: un mar de olivos en hileras perfectas, colina tras colina, hasta donde alcanzaba la vista.
Tan iguales eran las hileras que pasó tres veces junto al mismo olivo retorcido antes de darse cuenta de que volaba en círculos. Lo sacó del laberinto una silueta en lo alto de un cerro: el castillo de Santa Catalina. Allí se posó al atardecer, sobre una almena, con Jaén a sus pies y la ciudad viviendo los últimos días de la Feria de San Lucas.
La provincia de Jaén es el mayor olivar del mundo, y el aceite de oliva no es aquí un producto más: es paisaje, economía y forma de vida. Basta subir al castillo para entenderlo.
En las catas oficiales el aceite se prueba en una copa de vidrio azul. No es un capricho: el color oculta el tono del aceite para que nada condicione al catador, que lo juzga solo por su aroma y su sabor. Y hay un detalle que sorprende a quien cata por primera vez: un buen virgen extra pica en la garganta. Ese picor no es un defecto, es una señal de calidad.
Nuestro búho lo comprobó a la mañana siguiente, en pleno casco antiguo. Templó la copa azul entre las alas, olió, dio un sorbo pequeño… y se le escapó una tosecita que acabó en ululato. Los que saben de aceite lo habrían celebrado. Antes de seguir su camino se guardó bajo el ala una tostada con aceite para el viaje. Todavía no sabía lo bien que le iba a venir.
En el barrio de la Magdalena, el más antiguo de Jaén, brota el Raudal: un manantial que llena una alberca profunda tras un gran arco de piedra. Cuenta la leyenda que en la cueva del manantial vivía un lagarto enorme que salía del agua para devorar a todo el que se acercaba, personas y ganado.
Las versiones cambian en los detalles, pero todas coinciden en el final: al lagarto no se le venció con fuerza, sino con ingenio, atrayéndolo con un cebo que no era lo que parecía. Hoy el Lagarto de la Malena es el gran símbolo popular de la ciudad, con escultura propia en la plaza de la Magdalena.
La tos del búho resonó entre los muros del Raudal. El agua empezó a burbujear y, en el borde de piedra, se encendió un destello dorado. Cuando fue a alcanzarlo, la alberca estalló hacia arriba: una cabeza enorme, cubierta de musgo y de escamas verdes con manchas turquesa, se plantó delante de él y puso la garra justo encima de la luz.
El búho se acordó de la leyenda y sacó la tostada. Pan, como manda la tradición, aunque esta vez solo llevaba aceite de Jaén. El lagarto olfateó, dudó y aceptó el trato de un bocado. Lo que siguió fue un eructo que dejó al búho despeinado. Al hundirse de nuevo en el agua, el lagarto apartó la garra y la luz quedó libre: era el 04682.
Antes de despedirse, el lagarto le dejó en el borde de la alberca un regalo: una pequeña figura de lagarto tallada en madera de olivo, la artesanía más típica de la tierra. Es el recuerdo que el búho se lleva de Jaén. Esa noche subió a la noria de la feria para ver la ciudad iluminada y el castillo encendido en lo alto. En la cabina de abajo, alguien con escamas compartía el paseo con un cucurucho de churros.
La Feria de San Lucas, en honor al patrón de la ciudad, es la feria mayor de Jaén y una de las últimas grandes citas del calendario festivo andaluz. Este año se ha celebrado del 10 al 19 de octubre: feria de día en el casco antiguo y feria de noche en el recinto de La Vestida, con casetas, conciertos, atracciones y el clima fresco del otoño jiennense. El búho llegó a tiempo para despedirla desde lo alto de la noria.
El número que el búho trae de Jaén tiene una rareza que no se ve a la primera: está formado por las cinco cifras pares, el 0, el 2, el 4, el 6 y el 8, y ninguna se repite. Todas en su sitio, como las hileras del olivar que estuvieron a punto de hacerle perder el rumbo.
Si sumamos sus cifras (0+4+6+8+2) sale 20, los mismos euros que cuesta el décimo. Y si reducimos el 20 llegamos al 2, que en numerología se asocia al equilibrio y al acuerdo entre dos. Un número muy apropiado para un capítulo que se resolvió con un trato entre un búho y un lagarto.
Conviene decirlo con claridad: ningún número tiene más probabilidades que otro, y todos los décimos del sorteo tienen exactamente las mismas opciones. Pero elegir número es parte de la ilusión, y cada cual tiene sus motivos para quedarse con uno.
El 04682 viaja ya en su maleta, camino de Lotería El Teso. Es un número de Lotería Nacional de Navidad con origen en Jaén, y puedes comprarlo online desde cualquier lugar de España hasta que se agoten los décimos de esta edición.
Número: 04682
Sorteo: Lotería Nacional de Navidad, 22 de diciembre de 2026
Precio del décimo: 20 €
Edición: 100 décimos, 10 series
Destino del capítulo: Jaén
Cada número de El Búho Viajero es una edición limitada. Cuando se agota, no vuelve.
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Juega con responsabilidad. Prohibida la participación a menores de 18 años.
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